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Asentamientos estancados en Uruguay

  • Federica Narancio

El capítulo uruguayo de Un Techo Para mi País construyó 1.700 viviendas de emergencia desde que se instaló en el país en 2003.

El capítulo uruguayo de Un Techo Para mi País construyó 1.700 viviendas de emergencia desde que se instaló en el país en 2003.

Una ONG latinoamericana observó que, entre 2008 y 2010, no hubo mejoras en la situación de los asentamientos irregulares de Uruguay, lo que les da a entender que la marginalización de las personas que viven en estos barrios podría consolidarse en este país de 3,4 millones de habitantes.

La organización Un Techo Para mi País hizo dos sondeos en estos últimos dos años y al compararlos, encontró que la formación de barrios marginales en Uruguay no creció pero tampoco disminuyó. Además, el número de viviendas y de personas que viven en estos barrios aumentó.

Al ser un país de clase media –y de los menos desiguales de la región–, Uruguay “no se puede permitir tener asentamientos”, dijo a voanoticias.com Cynthia Pérez, directora social del capítulo uruguayo de Un Techo Para mi País, con sede en Chile.

“Hacemos énfasis en que es una vergüenza decir que tenemos 562 asentamientos en nuestro país, ya que por sus características, podríamos no tenerlos”, apuntó.

La ONG hizo su segundo relevamiento este año. El llamado Catastro Nacional de Asentamientos Irregulares reveló que, entre 2008 y 2010, el número de personas que vive en barrios marginales en Uruguay creció de 251.884 a 256.958.

Y aunque el número total de asentamientos en el país se mantuvo estable, hubo un aumento en la cantidad de viviendas que hay dentro de los barrios, de 58.695 a 61.525.

Para contabilizar esto, la ONG midió cuántas personas y viviendas ingresaron o pasaron a formar parte de lo que ellos categorizan como un “asentamiento”.

Según su definición, es un barrio irregular de seis o más viviendas, donde viven ocho o más familias, instalados en terrenos de terceros y sin ningún título de dominio sobre ese terreno. Además, son familias que carecen “de uno o todos los servicios básicos regularizados: agua, luz y saneamiento”.

Cynthia Pérez explicó a voanoticias.com que el aumento de habitantes y viviendas, si bien es visible, no implica una variación estadística demasiado significativa porque la ONG ajustó mediciones de su anterior sondeo y perfeccionó su metodología.

Lo que ella extrae de los datos revelados es que “no hubo una evolución en la mejora del problema”.

Pérez dijo que si se mide la formación de barrios marginales en las últimas dos décadas, la tendencia es a la baja. Tras una “explosión” en el crecimiento de los asentamientos entre 1991 y 2000, en el que se formaron el 32 por ciento de estos barrios, la tendencia disminuyó. En la última década, se formaron el 9,2 por ciento de los asentamientos del país.

No obstante, entre 2008 y 2010, no hubo grandes variaciones, cuando en realidad Uruguay reúne las condiciones necesarias para erradicar este problema, consideró Pérez.

Ella observó, por ejemplo, que en los asentamientos del país hay una población más heterogénea: personas que nacieron ahí y personas que se mudaron recientemente. Esto es, hay una mezcla de casos de pobreza estructural y de pobreza más naciente.

En cambio, en otros países como Perú, los barrios marginales tienden a estar formados por generación tras generación de personas que nacieron allí, con una distancia cultural y educativa mucho más acentuada del resto de la sociedad.

En Uruguay, si bien los niveles de exclusión no están tan marcados como en el resto de América Latina, podrían llegar a consolidarse si no se actúa antes, dijo Pérez. “Todavía estamos en condiciones de revertir esto”.

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