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2.500 reclusos en huelga de hambre

  • Federica Narancio

El hacinamiento de las cárceles, sumado a su infraestructura deteriorada, pone en riesgo al 80 por ciento de la población carcelaria del país de sufrir un incendio similar al de la cárcel de Rocha.

El hacinamiento de las cárceles, sumado a su infraestructura deteriorada, pone en riesgo al 80 por ciento de la población carcelaria del país de sufrir un incendio similar al de la cárcel de Rocha.

Cerca de 2.500 reclusos de cuatro cárceles uruguayas están en huelga de hambre en protesta por la muerte de 12 presos en un incendio en una cárcel del interior del país.

La huelga de hambre comenzó el lunes pasado en la cárcel de Rocha, donde ocurrió el incendio el jueves 8 de julio. Luego, se sumaron reclusos del Comcar y de las cárceles de Canelones y Rivera, según informó la prensa uruguaya.

Álvaro Garcé, comisionado parlamentario para el sistema carcelario, dijo a voanoticias.com que “a esta altura, se cuenta con elementos como para afirmar que el inicio del fuego fue accidental, a diferencia de otros episodios similares, donde era iniciado como forma de protesta o llamado de atención de los reclusos”.

Agregó que “se desarrolla una investigación judicial en el juzgado local de la ciudad de Rocha, que deberá, entre otros temas, determinar si hubo responsabilidad individual de los guardias o no por negligencia en la demora de la respuesta”.

“Independientemente de lo que se resuelva, el Estado tiene la obligación de brindar seguridad y garantía de la vida e integridad física de las personas privadas de libertad”, aseguró Garcé. “Ese es otro nivel de responsabilidad, de carácter objetivo, que también será determinado por la Justicia”.

Un sistema penitenciario “penoso”

El incendio demostró una vez más el mal estado de los centros de reclusión en Uruguay, que están superpoblados y deteriorados.

En palabras del relator especial de la ONU para la tortura, Manfred Nowak, que estuvo en Uruguay en 2009, las cárceles del país son “deplorables” e “infrahumanas”.

Según datos oficiales, tienen capacidad para más de 6.000 presos, pero albergan a poco más de 8.800 reclusos.

El hacinamiento de las cárceles, sumado a su infraestructura deteriorada, pone en riesgo al 80 por ciento de la población carcelaria del país de sufrir un incendio similar al de la cárcel de Rocha, dijo a voanoticias.com Álvaro Garcé.

“Preverlo no significa afirmar con certeza que sucederá, pero existe la posibilidad”, dijo Garcé.

El nivel de riesgo de incendio es elevado en casi todos los centros de reclusión del país, pero hay cuatro que son especialmente vulnerables: el de Maldonado, Rivera, Colonia, y el pabellón de la cárcel de Rocha que no fue afectado por el incendio.

El propio presidente de la República, José Mujica, reconoció que el sistema penitenciario uruguayo es “penoso”, y dijo que el incidente en la cárcel de Rocha “fue una desgracia horrible”.

El anterior presidente, Tabaré Vázquez, también asumió su responsabilidad en el incendio, aunque recalcó ante la prensa que la situación de las cárceles es “un problema de larga data” que su administración heredó.

El martes, fue aprobada en el Parlamento con el apoyo de todos los partidos políticos la Ley de Emergencia Carcelaria, que destinará $ 15 millones de dólares para la construcción de nuevas cárceles y la contratación de más guardias.

El ministro del Interior, Eduardo Bonomi, concurre este miércoles al Parlamento, convocado por la bancada de su partido, el Frente Amplio, para dar explicaciones sobre el incendio en la cárcel de Rocha.

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