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Las tres vidas de Armín Torres


Fue el empresario que primero se comprometió en Colombia con los grandes eventos artísticos. Ahora, está radicado hace 20 años en EE.UU. donde es un empresario líder.

En sus propias palabras, el colombiano Armín Torres está “condenado al éxito”.

Cuando te invita a tomar un café a su apartamento en Manhattan, te das cuenta de que no está siendo presumido, y que mucho menos, exagera. Y después de una larga conversación, se evidencia que Torres tiene razón.

Desde que su padre le profetizó que no serviría para muchas cosas, excepto para hablar, Armín no ha hecho más que eso: “hablar”.

Claro que su padre en ese momento no imaginaba que “hablar” podía también ser una profesión muy exitosa, que haría de su hijo uno de los hispanos más reconocidos de Manhattan, en Nueva York.

“Mi primera vida inicia cuando mi padre me envía a la escuela militar de aviación, como castigo, porque él pensaba que yo era bueno para nada. Pero a los tres meses yo ya sabía que me tenía que salir de ahí”, dice Torres.

Recordando las palabras de su padre decidió dedicarse a las ventas. En poco tiempo acumuló una pequeña fortuna vendiendo seguros “de todo tipo”.

Pero luego llegaría su segunda vida, cuando una persona le recomendó a Torres dedicarse a la promoción de eventos. Como todo visionario, este colombiano escuchó la sugerencia a pesar de no conocer nada del negocio.

“Yo no tenía idea de espectáculos, no tenía idea de artistas, no sabía de publicidad y medios, en mi familia no había nadie que cantara ni siquiera la lotería, pero me apasionó la idea y ahí estuve desde el 78 hasta el 93 que decidí venirme a Estados Unidos”, dijo Torres.

Así inicia su tercera vida.

En EE.UU. las cosas no marcharon de maravilla, no durante los primeros años. Sin embargo, y a pesar de las vicisitudes, construyó a su alrededor una nueva aventura que lo consolidaría como hombre de negocios.

Torres regresó a las ventas, se hizo de grandes socios en el área de las telecomunicaciones y volvió una vez más a la cima, esta vez en una tierra extraña a la suya, mucho más competitiva pero igual de generosa con aquellos que sueñan en grande.

Al final es cierto, Torres está “condenado al éxito”. Al lado de sus hijos y su esposa, maneja su empresa y un exitoso restaurante, Raymi, que abrió en el centro de Manhattan. Y asegura, que con sus múltiples vidas, tal vez sobrepase los 150 años.

Para conocer más sobre la vida de Armín Torres, no se pierda Foro Interamericano este viernes 4 de abril a las 8:30 de la mañana (hora de Washington).

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