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Cierre del gobierno en la Antártida

  • Rosanne Skirble

El equipo de investigación durante el trabajo de instalación de las plantas sísmicas. (Foto: Lindsey Kenyon)

El equipo de investigación durante el trabajo de instalación de las plantas sísmicas. (Foto: Lindsey Kenyon)

El cierre del gobierno de Estados Unidos está afectando incluso las operaciones de investigación sísmica en la Antártida.

El cierre del gobierno de EE.UU. ha llegado hasta uno de los puntos más remotos de la Tierra.

La Fundación Nacional de Ciencias, que recibe su presupuesto del gobierno federal, anunció que cerrará sus tres estaciones en la Antártida.

Una de las plantas de investigación sísmicas fue instalada en la estación de campo McMurdod. (Foto: Paul Carpenter)

Una de las plantas de investigación sísmicas fue instalada en la estación de campo McMurdod. (Foto: Paul Carpenter)

Esto significa que la investigación que se hubiera realizado durante la temporada de verano, que comenzó el 1º de octubre, sería ahora puesta en suspenso y las pérdidas serían tanto científicas como financieras.

La Fundación Nacional de la Ciencia se ha quedado sin dinero y no puede seguir operando sin los $465 millones de dólares del presupuesto.

En un comunicado en su página web, la NSF anunció que "todas las actividades que no son esenciales para la seguridad humana y la preservación de los bienes", incluyendo "la investigación serán suspendidas".

El anuncio es una mala noticia para Samantha Hansen, profesora de ciencias geológicas en la Universidad de Alabama. El año pasado, su equipo logró instalar 15 estaciones sísmicas en la cadena de montañas de la Antártida, con la finalidad de estudiar los terremotos. El equipo tiene planeado regresar esta temporada para recoger los datos.

Las estaciones sísmicas fueron instaladas en la cadena montañosa Transantárctica. (Foto: Samantha Hansen)

Las estaciones sísmicas fueron instaladas en la cadena montañosa Transantárctica. (Foto: Samantha Hansen)

"Si alguna de las estaciones no está funcionando como debería o si tiene cualquier problema, no seremos capaces de solucionarlo si no podemos ir", advirtió Hansen" y en ese sentido, "potencialmente se pueden perder todos los datos obtenidos". Pero el equipo de Hansen corre el riesgo de perder además el costoso equipamiento que ha sido instalado en las zonas de altas nevadas, donde los sensores podrían quedar completamente enterrados y de difícil acceso para la próxima temporada.

De todas formas, Hansen sigue siendo algo optimista. "Tenemos la esperanza de que una vez que el cierre se resuelva, así como las cuestiones presupuestarias, vamos a conseguir salvar al menos parte de la temporada de campo y tal vez todavía podríamos hacer lo que queremos hacer".

Pero el reloj no se detiene y la corta temporada en la estación de investigación que va apenas desde octubre hasta febrero, ya está en marcha.
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