Enlaces para accesibilidad

Presidente Bush se Dirige a la Nación en Conferencia de Prensa - 2004-04-14


Presidente George W. Bush

Buenas noches. Antes de contestar sus preguntas, quisiera hablar con el pueblo estadounidense acerca de la situación en Irak.

Las semanas recientes han sido duras en ese país. En algunas partes de Irak, las fuerzas de la coalición se han encontrado con violencia muy seria. Los comandantes de nuestras fuerzas armadas reportan que esta violencia ha sido instigada por tres grupos: Algunos vestigios del régimen de Saddam Hussein, junto con militantes islámicos han atacado a las fuerzas de la coalición en la ciudad de Fallujah. Terroristas de otros países se han infiltrado en Irak para organizar estos ataques. Y en el sur de Irak, las fuerzas de la coalición enfrentan disturbios y ataques que son incitados por un clérigo radical llamado al-Sadr. Él ha reunido a algunos de sus seguidores para formar una milicia ilegal, y respalda públicamente a los grupos terroristas, Hamas y Hezbollah. Los métodos de violencia e intimidación utilizados por al-Sadr son ampliamente repudiados por otros shiítas Iraquíes. Él ha sido acusado por las autoridades iraquíes por el homicido de un prominente clérigo shiíta.

Aunque la instigación a la violencia proviene de diversas facciones, en todos los casos tiene metas similares. Buscan sacarnos de Irak y destruir las esperanzas de democracia del pueblo Iraquí. La violencia que hemos visto es un intento de estos elementos extremos e inescrupulosos por arrebatar el poder.

No se trata de una guerra civil, ni de un levantamiento popular. La mayor parte de Irak es relativamente estable. La gran mayoría de los iraquíes rechazan la violencia y se oponen a la dictadura. En los foros donde se han reunido iraquíes a tratar sobre su futuro político, y en todos los procedimientos del Consejo de Gobierno Iraquí, los iraquíes han expresado claramente sus compromisos. Ellos desean que los derechos individuales cuenten con fuerte protección; desean su independencia; y desean su libertad.

El compromiso de Estados Unidos con la libertad de Irak es consistente con nuestros ideales y necesario para nuestros intereses. Irak será un país pacífico y democrático, o bien, volverá a ser fuente de violencia, refugio del terrorismo, y una amenaza para nuestro país y el mundo. Al ayudar a asegurar la libertad de Irak, los estadounidenses que sirven en ese país están protegiendo a sus compatriotas. Nuestra nación les está agradecida a todos ellos, y a sus familiares que pasan por dificultades y una prolongada separación.

Este fin de semana en un hospital de Fort Hood, yo presenté la condecoración de Purple Heart, o corazón púrpura, a algunos de nuestros militares heridos en combate. Tuve el honor de agradecerles a nombre de todos sus compatriotas. Otros hombres y mujeres han pagado aún más caro. Nuestra nación honra la memoria de aquéllos que han perdido la vida, y oramos porque sus familias encuentren el consuelo del Señor en medio de su aflicción. A quienes hayan perdido un ser querido, yo les digo que terminaremos el trabajo de los caídos.

Las fuerzas armadas de Estados Unidos están cumpliendo una labor brillante, con toda la destreza y el honor que de ellos esperamos. Constantemente revisamos sus necesidades. Su número, ahora y en el futuro, se determina por la situación en el sitio. Si hacen falta efectivos adicionales, los enviaremos. Si hacen falta recursos adicionales, los proporcionaremos. Nuestro pueblo está unido tras los hombres y mujeres en uniforme, y este gobierno hará todo lo necesario para asegurar el éxito de su histórica misión.

Un compromiso crítico para esa misión es la transferencia de la soberanía al pueblo iraquí, para lo cual hemos fijado la fecha límite de 30 de junio. Es importante que cumplamos con esa fecha límite. Los iraquíes son un pueblo orgulloso e independiente y no apoyarían una ocupación indefinida, ni tampoco la apoyaría Estados Unidos. No somos un poder imperial, como lo pueden atestiguar países como Japón y Alemania. Somos un poder liberador, como lo pueden atestiguar también otros países en Europa y Asia. El objetivo de Estados Unidos en Irak es limitado, y es firme: lo que buscamos es un Irak independiente, libre y seguro.

Si la coalición abandonara su compromiso del 30 de junio, muchos iraquíes cuestionarían nuestras intenciones y se sentirían traicionados en cuanto a sus esperanzas. Y aquéllos en Irak que se nutren del odio y de las teorías conspiratorias encontrarían mayor audiencia y poder. No vamos a abandonar nuestro compromiso. El 30 de junio, la soberanía iraquí recaerá en manos iraquíes.

La soberanía, sin embargo, es algo más que una fecha y una ceremonia. Requiere que los iraquíes asuman la responsabilidad de su propio futuro. Las autoridades iraquíes ahora están confrontando el reto que les ha presentado la seguridad en las últimas semanas. En Fallujah, las fuerzas de la coalición suspendieron sus operaciones ofensivas y permitieron que los miembros del Consejo de Gobierno Iraquí y los líderes locales trabajaran para restaurar la autoridad central en esa ciudad. Estos líderes están en comunicación con los insurgentes para asegurar la transferencia ordenada de esa ciudad a las fuerzas iraquíes, de manera que no sea necesario resumir la acción militar. Igualmente, están insistiendo que quienes mataron y mutilaron a cuatro trabajadores contratistas estadounidenses sean entregados para ser enjuiciados y castigados. Adicionalmente, los miembros del Consejo de Gobierno Iraquí buscan resolver la situación en el sur. Al-Sadr tiene que responder a los cargos en su contra y desmantelar su milicia ilegal.

Nuestra coalición acompañará a los líderes iraquíes responsables, mientras establecen una autoridad cada vez más fuerte en su país. La transición a la soberanía exige que nosotros demostremos confianza en los iraquíes, y esa confianza la tenemos. Muchos líderes iraquíes están haciendo gala de gran valor personal, y su ejemplo hará que otros pongan de relieve la misma calidad. La transición a la soberanía también requiere un ambiente de seguridad, y nuestra coalición está trabajando para proporcionar esa seguridad. Seguiremos tomando todos los cuidados posibles para evitar daños a civiles inocentes; al mismo tiempo, no permitiremos que se extiendan el caos y la violencia. He girado instrucciones a nuestros comandantes militares para que estén preparados para utilizar fuerza decisiva, si es necesario, para mantener el orden y proteger a nuestros soldados.

La nación de Irak se encamina hacia el auto-gobierno, y los iraquíes y los estadounidenses verán pruebas de esto en los meses venideros. El 30 de junio, al izar la bandera de Irak libre, las autoridades iraquíes asumirán toda la responsabilidad por los ministerios de su gobierno. Ese día, entrará en vigencia la ley administrativa de transición, que incluye una declaración de derechos sin precedentes en el mundo árabe.

Estados Unidos y todas las naciones de nuestra coalición establecerán relaciones diplomáticas normales con el gobierno iraquí. Se abrirá una embajada americana y se nombrará un embajador.

De conformidad con el itinerario ya aprobado por el Consejo de Gobierno, Irak celebrará elecciones para una asamblea nacional a más tardar el próximo enero. Esa asamblea redactará una nueva constitución permanente, que será presentada al pueblo iraquí en un referendo nacional en octubre del año próximo. Posteriormente, para el 15 de diciembre de 2005, los iraquíes elegirán un gobierno permanente, evento que marcará el final de la transición iraquí de la dictadura a la libertad.

Otras naciones e instituciones internacionales están cumpliendo también con sus responsabilidades en la construcción de un Irak libre y seguro. Estamos trabajando estrechamente con el enviado especial de Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, y con iraquíes, para determinar la forma exacta del gobierno que recibirá la soberanía el 30 de junio. El equipo de asistencia electoral de Naciones Unidas, dirigido por Karina Parelli, está en Irak, desarrollando planes para las elecciones de enero próximo. La OTAN está apoyando a la división multinacional dirigida por Polonia en Irak. Además, 17 de los 26 miembros de la OTAN están contribuyendo fuerzas para mantener la seguridad.

El secretario de estado Powell y el secretario de defensa Rumsfeld, y varios ministros de defensa y relaciones exteriores de la OTAN están desarrollando un papel más formal para la OTAN, como por ejemplo convertir la división dirigida por Polonia en una operación de la OTAN y darle a la OTAN responsabilidades específicas de control de fronteras.

A los países vecinos de Irak también los corresponden responsabilidades para hacer que su región sea más estable. Por esta razón, enviaré al secretario de estado adjunto Armitage a Medio Oriente a conversar con estas naciones acerca de nuestro interés común en un Irak libre e independiente, y cómo ellas pueden ayudar a lograr este objetivo.

Siempre hemos dicho claramente que nuestro compromiso con el éxito y la seguridad de Irak no terminará el 30 de junio. El 1º de julio, y más allá, nuestra asistencia a la reconstrucción continuará y nuestro compromiso militar continuará. Habiendo ayudado a los iraquíes a establecer un nuevo gobierno, las fuerzas armadas de la coalición entonces ayudarán a los iraquíes a proteger a su gobierno de la agresión externa y la subversión interna.

El éxito del gobierno libre en Irak es crítico y vital por muchas razones. Un Irak libre es vital porque 25 millones de iraquíes tienen tanto derecho a vivir en libertad como tenemos nosotros. Un Irak libre se erigirá como ejemplo para los reformistas en todo el Medio Oriente. Un Irak libre demostrará que Estados Unidos está del lado de los musulmanes que desean vivir en paz, tal como ya lo hemos demostrado en Kuwait, Kosovo, Bosnia y Afganistán. Un Irak libre confirmará a un mundo que observa, que la palabra de Estados Unidos, una vez que ha sido dada, es de confiar, aún en las peores circunstancias.

Por encima de todo, la derrota de la violencia y el terrorismo en Irak es vital para la derrota de la violencia y el terrorismo en otras partes, y por consiguiente, para la seguridad del pueblo estadounidense. Ahora es el momento, e Irak es el sitio, en el cual los enemigos del mundo civilizado están probando la voluntad del mundo civilizado. No debemos vacilar.

La violencia que observamos en Irak nos es familiar. El terrorista que toma rehenes, o coloca bombas al lado de la carretera cerca de Bagdad sirve la misma ideología homicida que mata a gentes inocentes en trenes de Madrid, y asesina a niños en autobuses de Jerusalén, y hace explotar un club nocturno en Bali, y le corta la cabeza a un joven reportero porque es judío.

Hemos visto la misma ideología homicida en la matanza de 241 infantes de marina en Beirut, en el primer ataque contra el World Trade Center, en la destrucción de dos embajadas en África, en el ataque contra el USS Cole, y en el horror inmisericorde infligido a miles de hombres, mujeres y niños inocentes el 11 de septiembre de 2001.

Ninguno de estos actos es obra de una religión. Todos son obra de una ideología fanática y política. Quienes sirven a esta ideología buscan establecer la tiranía en Medio Oriente y más allá. Buscan oprimir y perseguir a la mujer. Buscan la muerte de los judíos y cristianos, y de todos los musulmanes que desean la paz en lugar del terror teocrático. Buscan intimidar a Estados Unidos y forzarlo al pánico y a la retirada, y buscan lanzar a nación libre contra nación libre. Buscan armas de destrucción masiva para chantajear y asesinar en gran escala.

Durante las últimas décadas, hemos observado que cualquier concesión o retirada por nuestra parte sólo ha servido para darle ánimo al enemigo e invitar más derramamiento de sangre. Y durante los últimos 31 meses, el enemigo ha visto que ya no viviremos engañándonos, ni tratando de apaciguarlo. Por primera vez, el mundo civilizado ha producido una serie de golpes poderosos y efectivos y una respuesta coordinada a la ideología del terrorismo.

Los terroristas perdieron el refugio del Talibán y los campamentos de entrenamiento en Afganistán. Perdieron sus escondites en Paquistán. Perdieron un aliado en Bagdad. Y Libia les dio la espalda. Han perdido muchos líderes en una inexorable cacería humana internacional. Quizás lo más aterrador para estos hombres y sus movimientos sea el avance de la libertad y la reforma en Medio Oriente.

Un enemigo desesperado es un enemigo peligroso. Nuestro trabajo se puede hacer más difícil antes de que lo terminemos. Nadie puede predecir todos los peligros que acechan, ni los costos que representarán. Sin embargo, en este conflicto, no hay alternativa segura para la acción decisiva. Las consecuencias del fracaso en Irak serían impensables. Todos los amigos de Estados Unidos e Irak serían traicionados y pararían en prisión o serían asesinados al surgir una nueva tiranía. Todos los enemigos de Estados Unidos y el mundo celebrarían, y proclamarían nuestra debilidad y decadencia, y utilizarían la victoria para reclutar una nueva generación de asesinos.

Nosotros tendremos éxito en Irak. Estamos ejecutando una decisión que ya fue tomada y que no cambiará. Irak será un país libre e independiente, y gracias a eso, Estados Unidos y Medio Oriente serán más seguros. Nuestra coalición cuenta con los recursos y la voluntad para prevalecer. Servimos la causa de la libertad y esa es una causa que en todo tiempo y en todo sitio, vale la pena servir.

XS
SM
MD
LG